Una vez finalizado la salazón, el jamón ha tomado toda la sal que va a tener hasta el final del proceso, sin embargo, ésta se encuentra concentrada en la superficie, mientras que la parte interna apenas posee sal. Para ello, una vez que se lavan las piezas en agua templada, eliminando la sal adherida, se moldean y se perfilan los jamones uno a uno. Se cuelgan en una cuerda y se introducen en una cámara para comenzar el equilibrado asentamiento, con la finalidad de distribuir uniformemente la concentración de sal hasta alcanzar el punto exacto. |